martes, 6 de diciembre de 2011

A PROPÓSITO DE CALLE 13

Nuevamente el público de Lima se siente burlado en un espectáculo musical.
Digo nuevamente porque hace poco, cuestión de unas semanas, Britney Spears utilizó play back sin anuncio previo que permitiera al público decidir si valía o no la pena pagar por verla.
Respecto de esta presentación comenté por facebook que en algunos países con experiencia en este negocio de los mega conciertos la falta de profesionalismo de la artista habría tenido respuesta inmediata por parte de la autoridad competente, como recién ocurre ahora con el tema de Calle 13 que ha motivado las declaraciones de la Ministra de Cultura exigiendo (además de las disculpas al público) la realización de un concierto gratuito. Al parecer,  lamentablemente, la conducta de la Spears se ha tomado como algo natural y válido.
Hoy, la polémica la suscita Calle 13, pero en este caso es necesario señalar, de acuerdo a la información que circula sobre el tema, que la responsabilidad la tiene de manera compartida, además de estos, la organización y el público asistente.
Se ha mencionado, sin desmentido alguno, que los artistas comunicaron oportunamente vía twitter que su salida de Venezuela se había postergado para las ocho de la noche del mismo día de la presentación aquí en Lima, lo que significa que era imposible que cumplan con salir al escenario a la hora programada (11 de la noche).
¿Tuvo la organización conocimiento de ese mensaje? ¿Se enteró el público de ello?
Los representantes de Calle 13 señalan que el organizador exigió que de todas maneras se presenten. Si así fue, esto -creo yo- origina la responsabilidad en la empresa. Es ella la que asume los riesgos ante el público consumidor, y es ella la que debe informar oportuna y adecuadamente de todos los detalles del evento que ha organizado para efectos que el consumidor decida si le satisface o no las condiciones.
Puede que sea razonable un retraso de una hora, en la medida que no implique una falta de respeto o profesionalismo del artista o banda (como fue el caso de Axl Rose vocalista de Guns N’ Roses) pero esperar cerca de cuatro horas, deja de serlo. El público estaría en su derecho de exigir la satisfacción correspondiente. De existir una norma que regule la organización de eventos musicales a fin de garantizar los derechos del público consumidor tal vez exigiría que, vencido un plazo prudencial sin que se inicie el espectáculo, el organizador debe o cancelar el evento (debiendo ejercer las acciones correspondientes contra los que resulten responsables) o devolver el dinero a quienes ya no quieran quedarse, si la naturaleza del espectáculo admite esta solución*.
Por otra parte, de acuerdo a las informaciones, el público esperó y luego descargó su malestar con los artistas generándose actos de violencia (física y verbal) por ambas partes. Lo correcto hubiera sido que quienes se sentían defraudados, burlados, engañados, se retiren y formulen su denuncia correspondiente a efectos que les sea devuelto su dinero. Claro esto es lo razonable en la medida que tengamos un Estado competente y expeditivo. Lamentablemente la poca credibilidad de su operatividad impide fácilmente se llegue a esta decisión y no se atine a hacer nada y finalmente, por no perder su dinero el consumidor se quede hasta que se le dé la regalada gana a la organización o al artista cumplir con su obligación.
No obstante, a mi entender, lo correcto es retirarse y exigir a través de la autoridad la devolución del dinero. Debe implementarse una ley que garantice este proceder pacífico con resultados satisfactorios.
Tratándose de una actividad (la de los mega conciertos), recién experimentada por nuestra sociedad y que encuentra respuesta entusiasta, debemos evitar que la sombra tenebrosa de la violencia se pose sobre ella como ya lo ha hecho en el futbol.
Más que de la autoridad, más que del organizador, depende del público que nuestro país no sea visto como uno donde cualquier hijo de vecino tenga la posibilidad de embolsicarse nuestro dinero a base de engaños o conductas poco profesionales. Debemos ser exigentes, como lo son ellos al momento de señalar el precio de las entradas y debemos saber comportarnos en pleno espectáculo. Que las bandas y artistas nos respeten no tan solo porque llenamos estadios sino porque queremos y posibilitamos un espectáculo de calidad y que lo mismo que entregan en otros países, lo entreguen aquí.
Y del mismo modo, debemos serlo también con el nacional. Así elevaremos su nivel de profesionalismo, pues eso es lo que se quiere, al final de cuentas, ver desplegado en el escenario.
(*) Por lo demás, la excusa dada por el líder de Calle 13, que se quedó para exigirles a los presidentes de América Latina se tenga en cuenta a Puerto Rico en sus reuniones, no es válida. Tenían un contrato que cumplir aquí y punto.
OTROSI DIGO:
También es bueno que el público peruano conozca algunas cosas referidas a los conciertos o giras musicales.
- Cuando se informa que la presentación corresponde a una gira de promoción de un nuevo trabajo musical (álbum) del artista o banda, no esperen que presenten sus números más conocidos o que toda velada se trate de ellos. En el concierto de Britney Spears, podía escuchar que gran parte del público le pedía una antigua, esto es, una canción conocida y que fuera éxito en su momento. También es bueno recordar lo que sucedió en la primera presentación de la banda Aerosmith el 2010.
- Cuando se informa que el concierto es acompañado de una orquesta sinfónica o con alguna característica técnica, por ejemplo, será una presentación acústica (umplugged), las canciones más conocidas no siempre van a sonar igual. Esto es importante debido a que, habiendo caído el mercado discográfico, la presentación en público es lo que genera ahora más ganancia para los artistas o bandas, por lo general tratan de a sonar igual que en el disco para mantener su status y así estamos acostumbrados a verlos actuar en los DVD’s. Si han decidido experimentar con su trabajo y realizar giras al respecto, el público sabe a lo que se atiene.
- Por último, y aquí recuerdo un caso de la época anterior a los mega conciertos.Una vez se publicitó la presentación de David Summer, vocalista de la banda española Los Hombres G, como la presentación de dicha banda y en realidad era él y una banda de apoyo. Esto fue un fraude, pero no tuve conocimiento de sanción alguna por parte de INDECOPI. Cuando se anuncia la llegada de un grupo conocido, es bueno, que la empresa, como los medios de comunicación, informen si se trata de toda la banda original o de uno o algunos de sus miembros con derecho al uso del nombre y de las canciones que la hicieron famosa. Hay casos que se tiene el permiso del uso del nombre pero no de cantar determinadas canciones, que pueden ser de las más esperadas.
MAX MARRUFFO S.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

DE MALAS. CRONICA DE UN DEPRE

Lunes por la mañana. Camino a desgano. Ciento que éste año me resultó fatal. Mas, no puedo hacer otra cosa que seguir vivo y lucharla cada día. Tengo una familia que atender. Por ello ando alerta a todo aquello que pueda ahondar más mi bajón anímico a efecto de driblearlo y así lograr por fin recuperarme.

Quizá estoy muy sensible y por ello es que puedo darme cuenta de algunas cosas que en mi lucidez normal no lo hago. Por ello, permítanme advertirles, por si no se han dado cuenta, a la serie de agravios a lo que nos enfrentamos cuando caminamos por las calles de esta nada amigable ciudad de Lima. Quizá son estas cosas la que nos tumban de un día a otro sin que podamos percatarnos:

- Parado en el cruce de la Av. Wilson con Paseo Colón, vereda del Museo de Arte. Quiero cruzar hacia el antiguo parque Neptuno, en dirección a la moderna Plaza Real. La policía femenina, a cargo de la dirección del tránsito, ha dado la orden, tengo derecho de paso. Cuando estoy presto a bajar la vereda, subo la mirada y de sorpresa me doy con la parte lateral de un micro que se  ha parado en pleno crucero peatonal, al inicio de la cuadra, frente a mi, para que el cobrador del mismo llame a posibles pasajeros. Así, se me plantea el problema de, cruzar bordeando la parte trasera del vehículo, lo que implica tener que exponerme a los carros que cruzan el Paseo Colón por la Wilson; o hacerlo por delante, exponiéndome a que el chofer parta intempestivamente sin importarle si estoy delante o no de su herramienta de trabajo. Sensación: Para este par de mierdas no existo. El asunto es que si espero a que reanude su marcha, la policía de tránsito, ya debe haber dado la orden de detenerse para quienes siguen mi ruta y ha cedido el paso a quienes la atraviesan. Pierdo tiempo para que un peruano que tal vez tararea de muy buena gana esa canto lastimero de soy peruano soy trabajo haga Perú.

- Sigo caminando. Ahora ya estoy en el cruce de la Wilson con la Av. Bolivia, justo al costado de Plaza Real. Espero a que el semáforo cambie a verde. Desesperados conductores ante la inminencia del cambio a una luz que les desagrada, pese a que se plantan por varios segundos en cada esquina a ver si sube alguien (otros son felices con la Roja ya que nuestro tiempo es de ellos), comienzan el ataque con esa arma brutalmente mortal y que en Lima (y todo el Perú) las autoridades permiten ser usadas en nuestra contra: los claxon o bocinas. Siento que de un micro, cuyo señor conductor no tuvo la pericia de moverlo antes que cambie la luz, se dispara contra mi cerebro, mi espíritu y mi alma, dos letales bocinazos de carretera que me los dejan retumbando hasta cuando ya he avanzado tres o cuatro cuadras minutos después. Sensación: Quisiera tener el cuello de su madre y apretárselo hasta que este cojudo me pida perdón. Pero no, sé que eso sería intento de homicidio y aún cuando le explique al juez que lo hice por grave alteración de la conciencia, me chantará alrededor de 10 años de pena privativa de libertad (con el agravante que soy abogado y por lo tanto sabía muy bien lo que hacía). Solo me queda mirar al cielo y lanzar ese reto milenario de: si existes, por qué no te lo llevas Señor que implica pecado o herejía.

- Asustado, no obstante que normalmente camino cerca de 40 cuadras diarias so pretexto de hacer ejercicio y mi corazón y bolsillo se encuentren en buena forma, decido, que las pocas 5 cuadras que me separan de mi destino, hacerlas sentado cómodamente en un bus de transporte “urbano”. Bueno no queda otra cosa que aceptar que el enemigo existe y a veces (muy a veces) es necesario. Subo. Me siento. Relajo mis músculos de la espalda y estiro mis piernas con cuidado para no chocar con los pies de la simpática señora que está sentada en el asiento de adelante. Miro por la ventana, la gente en su trajín diario, una cosa de locos. No me doy cuenta y se ha subido un tío que pide limosnas so pretexto de vender algo. Nos cuenta la surrealista historia de un familiar suyo que está en el hospital, acreditándolo con unos papeles que ni él mismo sabe que dicen o de qué se trata, su insinceridad se refleja en su rostro (poco más abiertamente se caga de risa de nosotros). Bueno, hasta ahí, ya mi indignación ha logrado encallecerse, tenemos que aceptar que en nuestro país el fraude forma parte de nuestra idiosincrasia, pero, y aquí viene, previendo que entre su público hay gente sensible (yo diría cojudísima), el tío nos hace recordar que tenemos una familia, madre, esposa, hijos e hijas, que tenemos vida y salud y que él no quisiera que les pase nada, una enfermedad, una mala situación económica, etc., por eso para conjurar ese presagio termina diciendo colabórame hermano hoy por mí mañana por ti. Sensación: Este huevón no solo nos mete un cuento, una milonga, sino que, además, se da el lujo de maldecirnos. Lo más chistoso es que en ese momento me doy cuenta que adheridos al parabrisas del micro hay dos stickers con leyendas que dicen: no distraiga al chofer; y otro, prohibido ambulantes. Qué bueno el chofer que sí nos permite distracción durante nuestro viaje; qué bueno que el chofer hace cumplir las disposiciones del comité de transporte al que pertenece. Qué bueno el chofer que hace respetar a sus pasajeros.

- Haciendo fila (cola) en una agencia bancaria. Frente a mí, frente al público hay un enorme mostrador con muchísimas ventanillas, de esas muchísimas, solo atienden dos, el resto muestra ese cartelito que parece ser invento peruanísimo como el turrón: cerrado sirvase pasar a la siguiente ventanilla. Es el medio día, momento en que todo el mundo quiere ir al banco, no hay otro momento por motivos de trabajo. Los que atienden en ese par de ventanillas demoran todo lo que su conversación con el compañero del costado (de una ventanilla cerrada) le permite. Entre risa y risa, atienden cada 20 minutos a una persona. Así, fácil hago hora y media para hacer un depósito (a cuenta ajena por cierto). El vigilante nos pide constantemente que no desordenemos la cola (fila), que apaguemos celulares, poco más, nos pide que no nos quejemos por la demora en la atención. Acalorado (ya hace un poquito de calor ¿verdad?), cansado, soportando la conversación sobre si Chehade debe o no renunciar que me plantea la persona que está detrás mío, habida de señalar sus puntos de vista a quien quiera escucharlo, veo que una robusta señora ¡oh sorpresa! ha encontrado a una compañera de trabajo ubicada delante de la fila, a punto de tocarle ser atendida a quien le pide: Amis... aprovecha para hacerme esta transacción, por fa…, como están tus hijos…Sensación: Esta gorda ¿sufre de la vista y por ello no nos ve? ¿O le interesamos un carajo? La amiga ¿Es una amiga de verdad? o ¿También le interesamos un carajo? Ya, no hay problema… mis hijos están bien, me están esperando para prepararles el almuerzo. Me dan ganas de decirle que las mías igual, pero, debido a que se ha hecho dueña de la fila, dueña de nuestro tiempo, dueña de nuestra dignidad van a tener que almorzar más tarde que sus hijos. El problema es que, cuando se le reclama al cajero, este mira y no responde. El resto calla ¿Dónde está nuestro deseo de ser respetados? Lo que pasa es que Ud. es un amargado me escupe una señora que está a tres personas detrás mío, cuando reclamo que no debe permitirse que sin hacer cola recién llegados hagan sus transacciones por medio de otros que ya están siendo atendidos. Capto que la señora que pretende acallar mi reclamo, estaría añorando que le ocurriera lo mismo, haberse encontrado con un conocido en la ventanilla.

Vuelvo a casa. Final del día.

Ud., yo y muchos más, hemos sufrido atropellos, ofensas y abusos en esta jornada, y cuando solo estamos concentrados en nuestros quehaceres diarios pasando los días sin que nos demos cuenta, esos atropellos, ofensas y abusos no los percibimos, incluso los aceptamos como parte de la vida, de nuestra vida. Estoy seguro que tarde o temprano de no causar stress son los que provocan decaimiento, abatimiento, depresión y unas enormes ganas de mandar todo a la mierda, esto es: mal humor.

¡Ah! me olvidaba, prendo el televisor para ver las noticias, y un político chistoso, respecto del caso Chehade, recomienda que éste dé un paso al costado, no dice que renuncie. Sensación: Me convenzo, ahora hay formas más sociales, suaves, inocuas de disfrazar la verdad. A Oblitas, Autori, Chemo del Solar también le pedían que dieran un paso al costado, cuando por los resultados con la selección de futbol, era evidente que habían FRACAZADO.

Nuestra sociedad ¿También debe dar un paso al costado?

MAX MARRUFFO S.

domingo, 23 de octubre de 2011

NERVIOS Y VERGUENZA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ¿APARECIO EL CUERPO DE CIRO?

Ahora que aparentemente se ha encontrado el cuerpo del estudiante Ciro Castillo Rojo, es necesario que los medios se abstengan de hacer cualquier tipo de comentario absolviendo o exculpando a determinada persona o tejiendo hípótesis, mientras no salgan a la luz los resultados de la necropsia.
Me da la impresión que algunos medios, anticipándose a la posibilidad que se determine que no hubo acción criminal en la muerte de Ciro, de alguna manera quieren pasar como imparciales evitándose la molestia de pedir disculpas públicas.
En el programa dominical de canal 4, la conductora del programa, teniendo sentada en la mesa de dirección del programa a Rosario Ponce le adelantó que habiendo sido encontrado el cuerpo de Ciro todo acabó y prácticamente ha quedado salvada su responsabilidad.
Claro, de no quedar determinada la existencia de una muerte violenta, es cierto, no hay responsabilidad en ella; pero, cómo, a la conductora del programa le consta eso.
Es notoria la intensión de dicho canal de no pasar por la verguenza de haber atacado en muchos momentos a Rosario Ponce.
Una vez más los medios en el Perú demuestran que están lejos de saber manejar la información.
Max Marruffo S.

martes, 11 de octubre de 2011

ASCENSORES Y TRATO DESIGUAL

Edificio de la Policía Nacional del Perú
Av. España
Por motivos de trabajo suelo visitar muchos edificios públicos, sobre todo, las instalaciones de los diversos órganos del Poder Judicial y del Ministerio Público.
Si bien creo que estos órganos del sistema judicial requieren y merecen amplios locales y equipamiento de primera para realizar la delicada labor que significa impartir justicia y coadyuvar a ello, muchas veces también he temido que el esmero en el mantenimiento de sus locales, el trato y consideraciones que ahora se está dando a los magistrados, nos hagan y les hagan olvidar a estos que lo más importante es que el ciudadano vuelva a tener fe en su trabajo.
Una tarde que esperaba en las afueras de un juzgado pude ver que una magistrada llegaba con su automóvil a la zona de parqueo y cómo, de manera solícita, un empleado de seguridad, vino a la carrera a retirar una suerte de caballete que custodiaba uno de los estacionamientos, para que la magistrada pueda ingresar su auto. Pensé, si el hecho que la magistrada baje de su auto y retire por ella misma el caballete la denigraba de su condición de magistrada, o más bien, la haría sentir parte de un personal público al servicio de la comunidad.
Otro día, que tuve la necesidad de dar un informe oral ante la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República, fui conducido a una pequeña sala de espera, dentro del viejo Palacio de Justicia, y como me encontraba un poco ansioso, no me sentía cómodo esperar sentado, me levanté y me asomé a mirar por la puerta que daba a la sala en donde sesionaba el tribunal. En ese instante, pude ver, que uno de los jueces supremos, abandonaba la sala para recibir una llamada telefónica que le fue anunciada por un trabajador o personal de servicio, quien, a manera de reverencia, inclinaba su cuerpo a medida que el juez se alejaba a su despacho a tomarla. La escena me hiso recordar aquellas viejas películas de reyes y vasallos.
¿Será esa la razón por la cual, algunos jueces y fiscales creen ser dioses y se olvidan que son solo jueces y fiscales?
El cargo de juez, es uno de los cargos más delicados de la función pública, pero no deja de ser humano y vuelvo a lo que reflexionaba al principio, es correcto que se de ciertos tratos y consideraciones dignos de ese cargo pero no sirve el exceso porque se comienza a perder de vista la realidad y la razón por la que se les tiene allí.
Ayer, tuve  la necesidad de acudir al edificio de la DIRINCRI de la Policía Nacional del Perú, ubicado en la Av. España, ese edificio de formas raras o extrañas que da la impresión que el arquitecto o ingeniero que lo diseñó jamás tuvo una clara idea de lo que  quiso hacer con él. Me habían citado al Departamento de Pericias Contables. Así, me acerqué a la recepción y recabé mi pase, pregunté dónde y en qué piso quedaba, me dijeron que en el décimo piso. Cuando me paro al lado de los ascensores sin percatarme que las luces de los botones de subida y de bajada estaban apagadas, una persona se me acercó y con voz propia de un miembro de la policía me dice que los ascensores están malogrados y que tenía que subir por las escaleras. No me dio tiempo a preguntar el por qué ni mostrar nada que parezca, de mi parte, un lamento o una queja. Fue una suerte de orden que debía cumplir sin dudas ni murmuraciones. Luego, con mi corazón saliéndose de mi pecho y las sienes reventándome, llegue a mi destino y lo primero que pregunto a la persona que había requerido mi presencia en dicho oficina pública, fue por el tema de los ascensores y esta, como la cosa más natural del mundo, como si se tratara de algo normal, como si estuviera acostumbrado a ello, me dijo, que efectivamente, estaban malogrados y que la reparación iba a esperar hasta el mes de febrero (se entiende del próximo año). Sin embargo, esto no fue lo peor. Cuando estábamos ya conversando respecto de aquello que tenía relación con mi visita, otro policía se acerca y le pregunta a mi interlocutor si había o no había agua en los baños. La respuesta fue que no.
La Policía Nacional del Perú es una de las instituciones que atraviesa por serios problemas respecto de las remuneraciones que recibe su personal, hecho que se agrava porque ellos, los miembros de la policía, por mandato de la Constitución no pueden sindicalizarse ni ejercer derecho de huelga.
La Policía Nacional del Perú también forma parte del sistema judicial, como órgano de auxilio, pero, además, es la que combate a la delincuencia en las calles.
¿Por qué esta diferencia de trato con ellos? ¿No merecen a caso, tanto como los jueces y fiscales, un trato digno?
Además, el edificio de la Av. España es un edificio público y como tal debe ser accesible para la ciudadanía que tenga que realizar alguna diligencia en sus oficinas. Nadie se ha tomado la molestia de pensar que a esas oficinas públicas también acuden o pueden acudir gente de la tercera edad y discapacitados. En todo caso, cuando uno es citado a una oficina pública no se nos está castigando ni tampoco haciendo un favor, se está cumpliendo una función y se debe dar las facilidades del caso al público usuario. Exigir, como en mi caso, se tenga que subir a pie diez pisos, es una falta de respeto y no dejaría de ser razonable exigir que el funcionario que nos cita baje a atendernos si no queremos subir. Pero, fuera del malestar que esto causa, no podemos evitar preguntarnos ¿Esta es la manera como se quiere tener a una Policía eficiente, denigrándola ante los ciudadanos?
Acabo de recordar que, un par de años a tras, un noticiero de la televisión en un reportaje dio a conocer la serie de comodidades que tenían los miembros del Congreso de la República. Una de ellas era un salón de peluquería y arreglo personal.
Resulta una broma de mal gusto que se gaste tanto dinero en publicidad que entre otras cosas difunde la idea que a la policía se le debe respeto mientras que el propio Estado la ofende con su abandono.
Max Marruffo S.

martes, 4 de octubre de 2011

AMENAZAS CONTRA ESPECTÁCULO MUSICAL

Publcidad oficial de la presentación de
 Justin Bieber en Perú
En la página de MSM Perú, aparece el día de hoy una información recogida de UPI-LatAm, según la cual el juvenil cantante canadiense JUSTIN BIEBER estaría preocupado por las amenzas de muerte que se han difundido a través del Facebook desde Lima. BIEBER se presentará en el estadio Nacional el día 17 de octubre. Según la información, grupos de personas han creado una página en contra de la visita de éste cantante, nada más por el hecho que no les agrada su música.

Debemos recordar que el día 24 de setiembre del presente año, en el estadio Monumental del distrito de Ate, pocos instantes después de concluido un partido de futbol, Walter Oyarce, joven hincha de uno de los equipos contrincantes fue arrojado de uno de los palcos de la tribuna sur, cayendo varios metros y destrozandose el craneo, hecho que causó la indignación del Perú entero por no haber sido el único hecho de violencia que se registra en espectáculos públicos-deportivos.

El espectáculo musical ha generado la espectativa sobre
todo de adolescentes mujeres.
Este servidor siempre ha albergado el temor que las manifestaciones de violencia, impregnadas en todo los ambitos de nuestra vida diaria se trasladen ahora, a los espectáculos musicales, que en los últimos cinco años han convertido al Perú como país de visita obligada de grandes artistas internacionales.

El problema es que en este caso, a través de las redes sociales, como en las páginas web de los diarios limeños, hemos podido apreciar comentarios ácidos e intolerantes respecto de la presentación de JUSTIN BIEBER proveniente de personas adultas.

Es oportuno también sugerir, que para el día del concierto, uno de los padres de menores y adolescentes que asistirán al concierto se tome su tiempo para acompañarlos evitando que concurran solos, ayudando así a un mejor control de la situación.


Dada la cantida de boletos vendidos los primeros días,
se espera una gran asistencia de público el día 17 de octubre.

Cabe recordar que en 1982, una presentación del grupo MENUDO, ocurrida en el estadio Nacional se vio perturbada por el hecho que las chicas saltaron al campo de futbol donde estaba emplazado el escenario y en ese entonces existía un muro de un par de metros de altura que lo separaba de las tribunas, cuyas barandas estaban protegidas con alambres de púas.

La autoridad está advertida de las pasiones que está generando un espectáculo musical dirigido en especial a menores de edad (ver información).

Max Marruffo S.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

CONSIDERACIONES FINALES

Al parecer, las investigaciones respecto del asesinato de Walter Oyarce ya están encaminadas a la preparación de la denuncia fiscal ante el juez penal a fin que se inicie el proceso respectivo.
No vamos a hacer una crónica de dicho proceso, para ello están los medios de comunicación, sólo nos limitaremos a resaltar detalles que como ciudadanos no podemos dejar inadvertidos.
Estadio Monumental
Por consiguiente, ahora que la justicia se hará cargo, basta señalar que, además de quienes causaron la muerte de Oyarce, existen personas a las que se les puede responsabilizar civil y penalmente por conductas, vinculadas indirectamente a ese hecho. También cabe insistir que en el Perú no existe la cultura adecuada para el ejercicio del derecho de propiedad de estos bienes inmobiliarios, llamados palcos, dentro de estadios de futbol.
Hemos podido apreciar por los noticieros como, a medida que pasaban las horas, desde el crimen, hasta que aparecieron las imágenes de los posibles responsables, algunas personas han querido acomadarse efectos de salvar sus responsabilidades.
Vista del terreno de juego desde un palco:
Estadio Monumental
Es el caso del Presidente de la Junta de Propietarios de los palcos que en una entrevista radial, el domingo por la tarde, responsabilizaba a cada uno de los propietarios de lo ocurrido la noche del sábado, para luego, mediante nuevas declaraciones y comunicados, al inicio de la semana, hacernos creer que se han hecho valer acuerdos y reglamentos internos y que en todo caso, no obstante, haberse contado con vigilancia privada, a ésta y a la policía se le presentó una situación difícil de controlar.
No pongo en duda que exista un reglamento interno (de los derechos y obligaciones de cada propietario de los palcos), mas lo cierto es que, el presidente de dicha junta no entiende que estamos ante un tipo de propiedad sui-generis que no está menos protegida que cualquier tipo de propiedad, pero cuyo ejercicio se debe adecuar en razón de la naturaleza a la que está destinado el bien. Un ejemplo absurdo si se quiere para explicar esto sería la propiedad vehicular. Esta, por las características de los automóviles y los posibles riesgos que su conducción implica se sujeta a normas y reglamentos de tránsito. Eso no quiere decir que se esté limitando o restringiendo el derecho de propiedad vehicular.
No es solo por los rasgos que representa la afición al futbol en nuestro país, asociada hace muchos años a la violencia dentro y fuera de los estadios, sino también, por el hecho que estamos ante edificaciones dentro de recintos que albergan a un gran número de personas que, la posesión de un placo, exige un control acorde con los peligros que la reunión de una multitud en un espectáculo deportivo puede provocar. El futbol, como la música generan pasiones, arrebatos, no podemos soslayarlo.
Gramado, tribunas y palcos: Estadio Nacional
Lo que sucede, es que no se ha dado la legislación adecuada que regule el ejercicio de  ésta clase de propiedad y de su posesión. El estadio Monumental ya no es el único recinto que cuenta con ellos, ahora el estadio nacional también, el estadio de Matute aunque con pocos. Se hace necesaria.
Además, ante la amenaza de su comisión o ante la ejecución de un delito, la fuerza pública cuenta con atribuciones que les impide ser imputados de violaciones al derecho de propiedad, lo que significa que el ejercicio del derecho de propiedad no es incompatible con la protección a determinados bienes jurídicos*.
No es cierto, que lo que ocurra dentro de cada uno de los palcos de un estadio es solo absoluta responsabilidad de cada uno de los propietarios y que por ello nada pueda hacer una junta o administración. Garantizar el normal uso de estos interesa a todos ellos puesto que conductas como la ocurrida el día sábado en el estadio Monumental pone en riesgo la vida, integridad física y patrimonio de los demás propietarios. No puede decir la junta que, el arrojar cualquier tipo de objeto para abajo, esto es, a la tribuna, es algo que solo vincula al propietario del palco.
Reiteramos, para no permitir este tipo de excusas, se hace necesaria una legislación referida al ejercicio del derecho de propiedad y posesión de los palcos.

Palco y tribuna. Estadio Monumental
Por otro lado, los directivos del club que actuó como local en el partido de futbol del día sábado, no pueden decir que ellos sólo se responsabilizan por el espectáculo deportivo y en todo caso por la seguridad de las tribunas.
En este caso se quiere hacer creer que tribunas y palcos implican elementos independientes en cuanto al tema de seguridad y control.
Jurídicamente, de acuerdo a los contratos y técnicamente, de acuerdo a los planos, declaraciones de fábrica e independización, puede decirse que estadio y palcos implican propiedades diversas, pero en cuanto a la seguridad y control, es peligroso que se quiera aplicar una suerte de ficción legal.
A los palquistas y a los directivos del club cabe recordarles que todos son parte del evento y así, como un hincha de tribuna se hace responsable de sus actos cuando estos afectan a los demás; el dueño de un palco, su poseedor o arrendatario también. Hemos visto en las imágenes de televisión que hubo gresca dentro de los palcos, que de estos se arrojaban objetos a las tribunas, esas conductas afectan el mismo evento no a otra cosa o mejor dicho no ocurren en otro sitio. Y, como no ocurren en otro sitio la responsabilidad de los directivos del club es no haber actuado como corresponde y creo, que lo mejor era haber pedido se detenga el juego si la situación no permitía su continuación. De acuerdo a todo lo conocido, mucho antes de la muerte de Walter Oyarce (último minuto del partido), ya se venían dando problemas en los palcos.
Momentos en que Walter Oyarce, aún con vida, es trasladado
a una ambulancia. Se puede apreciar como la policía, con sus
escudos, protegían su cuerpo de los objetos que eran lanzados
desde los palcos
Si como directivo, ahora, me defiendo diciendo que los palcos son problema de sus propietarios, por lo mismo, en el momento de los problemas, debería evitar que por lo ocurrido ahí, luego se me quiera responsabilizar a mí. Si no hay cultura del ejercicio del derecho de propiedad de un palco, tampoco lo hay respecto del ejercicio del derecho de propiedad de un estadio como el Monumental.
Para terminar, ayer por la mañana un funcionario, aparentemente de la empresa Gremco (hasta hoy queda poco claro qué tiene que ver Gremco con el Monumental) dijo que no se había registrado imágenes de los hechos dados en los palcos de la tribuna sur, en especial del palco 130-C; para que en la noche, en un programa del mundo del espectáculo, se difundan imágenes tomadas por las cámaras de seguridad en el momento de los hechos. Estas imágenes, sin embargo, al parecer (no queremos ser categóricos puesto que no ha sido propalada dentro de las investigaciones fiscales policiales) no registraron el momento mismo en que cae Walter Oyarce. Lo que se ha visto es que de un momento a otro, luego de enfocar a personas pasando de un palco a otro y de enfocar peleas entre personas el interior, las imágenes presentan la parte baja cuando Oyarce aparentemente ya había caído.
Si se ha dado la manipulación de las imágenes esto constituye delito independiente del asesinato, y es un delito contra la administración de justicia. No se trata de una complicidad ya que la complicidad solo existe cuando se está ejecutando un delito y una persona ayuda a que ese delito se cometa. El que manipula las imágenes para que no se pueda descubrir al autor de un hecho realiza una conducta independiente de ese hecho y eso se denomina encubrimiento real.
POR LO EXPUESTO:
Muy seguro, que mañana y los siguientes días se irán conociendo más cosas, se seguirá discutiendo quiénes tienen una responsabilidad civil y hasta moral en esta tragedia. Lo que nosotros, la sociedad, no debemos permitir es que este hecho no sirva de nada y nada cambie. No debemos confundirnos tampoco en dónde apuntar. Es cierto, el futbol, como juego o deporte, no es el problema. El problema es todo aquello que se está permitiendo existir alrededor de él. Debemos exigir el estudio, análisis de las causas de una afición inexplicable a un deporte que en resultados no logra nada. No debemos aceptar o manifestar nuestra conformidad con soluciones emotivas que solo buscan calmarnos el susto hasta que se nos pase. Cuidado que, terminar con el campeonato o disponer que los partidos se jueguen a puertas cerradas sin la presencia de público implica dejar a los salvajes gruñendo afuera liberando su frustración con gente y patrimonio inocente. Recordémosle a la autoridad que la violencia de las barras o de gente que se dice aficionada a un equipo de futbol se da no solo dentro de los estadios en donde se juega, por lo general, solo sábados y domingos, sino también, en las calles el resto de los días dejando muertos y heridos.

En estas imagenes se puede apreciar, una pelea, al parecer entre hinchas de un mismo equipo. Si ponemos atención, veremos como un padre de familia protege a sus pequeños hijos, puesto que se encontraron en medio de ella. Al final, se puede ver la banderola que fue el motivo por el que, al parecer, fue atacado Walter Oyarce.
Lo ocurrido el día sábado 24 setiembre no ha sido el único hecho de violencia entre miembros de barras rivales. Estas son imágenes de un hecho acontecido en mayo del año pasado.
(*) Artículo 70° Constitución: El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza. Se jerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley…

martes, 27 de septiembre de 2011

AMOR PA’ QUÉ*. LA MUERTE DE UN HINCHA ES LA MUERTE DEL FUTBOL (IV)

David Sánchez-Manrique Pancorvo, presunto
autor del asesinato de Walter Oyarce
Ha causado sorpresa el enterarnos que David Sánchez-Manrique Pancorvo, uno de los sujetos involucrados en el asesinato de Walter Oyarce, ocurrido el día sábado 24 en el estadio Monumental, pertenece a un estrato económico acomodado.
Sin embargo, esta noticia debe ser aprovechada para enfrentar de manera directa éste flagelo denominado barras de futbol.
¿De qué manera?
Entendiendo de una vez por todas que no se trata de un fenómeno única y exclusivamente asociado a los sectores más humildes de la población (aunque, como siempre en la historia de nuestro país, se quiera salvar la imagen de la clase A, diciendo que participaron también gente de la barra de la tribuna norte).
No es sólo la pobreza, la falta de empleo,  la que motiva a jóvenes en edad productiva ingresar a una de estas barras o formar parte de la violencia que se asocia a ellas (no todos son barristas).
Violencia en las tribunas de nuestros estadios
El problema pasa por un inexplicable apego a un futbol local, que -pese a los raros rankings elaborados por la FIFA- es uno de los más bajos en calidad técnica. Prueba de ello es que no tenemos ni un solo equipo, de los llamados grandes, que haya conquistado un título internacional de categoría. El único, fue un equipo del Cuzco, el año 2003 (Copa Sudamericana) y 2004 (Recopa Sudamericana), pero que no influenció cambio alguno.
Dos de esos equipos grandes arrastran la mayor cantidad de hinchas, pero ninguno, vuelvo a insistir, ha vestido de gloria su historial institucional. No puede contarse los campeonatos locales obtenidos ya que en un mundo globalizado como en el que vivimos hoy, la verdadera forma de medir la clase y calidad deportiva no pasa por ganarse entre equipos del mismo medio sino por competir con rivales de otros medios.
Equipo del Cienciano del Cuzco, campeón de la Copa
Sudamericana 2003 y Recopa Sudamericana 2004
Año tras año, nuestros equipos, fracasan en su participación en la Copa Libertadores. Suben y bajan (otros bajan por una larga temporada y otros para siempre) de categoría, muchos equipos que suben a la primera categoría bajan en la primera oportunidad; casi todos tienen problemas de  pago de sueldo a sus jugadores o muchas veces no tienen dónde entrenar, deben tributos, etc. Los jugadores del medio rotan en casi todos los equipos y sin embargo la prensa deportiva cada inicio de temporada hace una cobertura de fichajes como si se tratara de hechos sin precedentes.
Última vez que celebramos la calsificación a un mundial.
Fue al de España en 1982. Coincidió con la despedida de
Hector Chumpitaz de la Selección. Domingo 6 de setiembre de 1981.
El futbol peruano hace ya 30 años no concurre a disputar la final de un mundial. Los aficionados tienen que soportar unas eliminatorias larguísimas para terminar aceptando otro mundial en el que apoyarán, sentimentalmente, a selecciones de otros países.
La peruana, es una afición que sólo vive de glorias episódicas (hazañas le decíamos). Incluso, somos una afición acostumbrada a utilizar calculadora para establecer las posibilidades de clasificar de nuestra selección, costumbre que fue introducida por personajillos de medios de comunicación.
No es una burla, es una decepción, un lamento de mi parte, porque a mí también me gusta el futbol y cuanto diera por ver a los equipos y selección de mí país jugar de igual a igual con los extranjeros.  
ültimo partido de una selección peruana en los mundiales
de futbol FIFA, ante la selección de Polonia.
Polonia 5, Perú 1.
¿Qué es lo que atrae la admiración, la pasión del hincha? ¿Qué es lo que motiva al padre de familia infundirle al hijo el amor a una determinada camiseta de uno de nuestros equipos? ¿Se está actuando por mera costumbre o tradición?
Tal vez el futbol en realidad sea un pretexto ya que muchos indeseables se han dado cuenta que bajo esa fachada, las autoridades siguen mostrando cierta condescendencia, lo que les facilita cometer delitos de manera encubierta, hecho que incluso hasta los mismos dirigentes aprovechan.
Tal vez el público consumidor (que todavía va a los estadios o que lo ve por televisión), hace tiempo padece de una suerte de disgeusia** por lo que ha perdido la capacidad de exigir calidad y se ha conformado con la mediocridad, lo que de alguna manera afecta nuestro desarrollo como sociedad de estos tiempos modernos.
Combatir la delincuencia exige analizar el por qué de las conductas lesivas, con ello se pueden establecer los medios de preverlas, contenerlas y por qué no, reducirlas.
(*) Título de una canción escrita por Rubén Blades.
(**) Trastorno del sentido del gusto.
Max Marruffo S.

lunes, 26 de septiembre de 2011

MISERIA MORAL. LA MUERTE DE UN HINCHA ES LA MUERTE DEL FUTBOL (III)

Paola Vargas O.
Hoy aparece una nota en la que el padre de María Paola Vargas Ortiz, estudiante universitaria que muriera en manos de miembros de una barra de futbol el año 2009, atribuye a las autoridades incompetencia para librar a la sociedad de éste flagelo.
Señala, además, que, la condena al sujeto que empujó a su hija de un vehículo de transporte urbano en movimiento, Ronny Ramos Pérez (a) Bolón, no ha servido de escarmiento. Cree que luego de la muerte de Walter Oyarce, se pondrá paños fríos al problema y pronto será dejado en el olvido y las cosas seguirán igual en los estadios.
Yo relaciono estas declaraciones con el hecho que, como lo más natural del mundo, los medios informativos (prensa, radio y televisión) siguen comentando el encuentro entre los equipos de Alianza Lima y Universitario de Deportes del día sábado. El que se mencione en los artículos, notas y reportajes, que el cotejo terminó con un hecho lamentable no permite levantar la sospecha que tiene ése señor. Mañana la historia de Walter, como la de su hija, será una historia más, no el inicio de un cambio, sino, la continuación de lo mismo. Incluso ya se está hablando de posibles escenarios donde Universitario de Deportes pueda jugar un partido de un torneo internacional y los que les queda en el local.
No se aprecia, por parte de gente que está involucrada en el problema -aunque quieran sacar el cuerpo- actos de verdadera contrición. Todos lamentan pero inmediatamente pasan a culpar a los demás, nadie, hasta este momento ha aceptado culpa propia. Peligrosamente nos hemos acostumbrando en el Perú a este tipo de conductas inhumanas, de frialdad y desapego por el dolor ajeno. Y esto, no solo ocurre en los hechos violentos que nos da eso que llamamos futbol peruano, sino también, en la política ¿Cómo se habrán sentido los padres de los cinco miembros de la policía asesinados en lo que se recuerda como el Andahuaylazo, cuando quien fungía de Presidente de la República en ese entonces, luego, este año, por cálculo político avaló una candidatura por parte de quien quiso, con ese acto, defenestrarlo del poder que válidamente había obtenido en las urnas?
Walter Oyarce
¿Se ha puesto usted a pensar qué han sentido los padres de Paola y de Walter cuando en medio de su dolor, pudieron comprobar que la prensa y los clubes seguían en lo suyo como si nada hubiera ocurrido?
Considero que, esto no es otra cosa que el simple reflejo que como sociedad estamos padeciendo de un grave problema. En este Blog siempre pondremos énfasis en que para decirnos país desarrollado o viable, no es suficiente la mejora en los números de la economía. Mientras no seamos un pueblo acostumbrado a respetar normas, reglas, leyes, seguiremos siendo un país atrasado. Mientras no sepamos convivir, mientras no nos interese el bien del prójimo, de nada nos sirve ver cambios en nuestro entorno. Un grupo de modernos edificios, de carros del año, de artistas extranjeros, de smartphones de última generación, no nos hace un país que ha logrado salir de la miseria, puesto que ésta no solo es económica, sino también, moral y esto último aún abunda y está impregnada en nosotros, en nuestras raíces.
Un ejemplo palpable de esto, es que, luego de lo ocurrido, algunas personas se han apurado en advertir que los palcos son propiedad privada y por lo tanto no existe responsabilidad en la dirigencia del equipo que jugaba de local; que no existe responsabilidad en la Junta de Propietarios o administración de dichos palcos puesto que cada propietario es dueño y por lo tanto se hace responsable de lo que ocurra dentro de cada uno. Queda claro que no existe cultura adecuada para entender cómo se ejerce este tipo de propiedades. No existe cultura adecuada en la dirigencia de un club para saber cómo manejar, administrar un escenario con determinadas características.
El dinero no lo da ni hace todo, sin educación, sin cultura no se tiene nada en realidad. El asesinato de Walter Oyarce nos permite entender que aún no estamos para tener escenarios deportivos modernos, si el desorden y el caos es tan igual que en un potrero. Tener estadios con palco, según nuestra realidad, resulta aún una extravagancia.
OTROSI:
Se está diciendo que el descontrol al interior de la edificación que alberga los palcos del estadio Monumental es tal, que es posible que los propietarios, sus invitados o sus arrendatarios puedan ingresar licor, drogas, armas como lo más natural del mundo.
Se sabe que en los encuentros que se llevan a cabo en dicho estadio, suelen arrojarse objetos a la tribuna. Puedo decir que eso es cierto, aún cuando no se trata de un partido de futbol.
En mayo de éste año, asistí con mi familia a un concierto que se dio dentro del estadio, me ubiqué en la tribuna norte, parte alta y en medio de la presentación desde uno de los palcos de dicha tribuna se lanzó bengalas encendidas al público que estaba debajo. La tribuna, como el estadio, estaba al tope, por lo que pudo haberse ocasionado una tragedia descomunal.
Max Marruffo S.

domingo, 25 de septiembre de 2011

MALA REACCIÓN INICIAL DE PARTE DEL GOBIERNO. LA MUERTE DE UN HINCHA ES LAMUERTE DEL FUTBOL (II)

Salomón Lerner
Resulta patético, de parte de representantes del Poder Ejecutivo, poder del Estado a quien le corresponde velar por la seguridad interna, la vida y la integridad física de las personas, así como del patrimonio público y privado, que se insista en tratar como a iguales a las hordas de criminales llamadas barras de futbol.
El Jefe del Gabinete, Salomón Lerner, insiste en obligar a las barras a empadronarse mediante un registro de hinchas.
Pregunto ¿Resultaría razonable plantear que se haga un empadronamiento de terroristas, traficantes de drogas, asaltantes, violadores, miembros de bandas y organizaciones criminales?
Esta primera reacción resulta benévola y condescendiente. Así quiere este gobierno luchar contra la delincuencia.
Las barras ya dejaron de ser, hace años, un fenómeno vinculado al deporte. Hoy nada tienen que ver con él o la afición a un determinado club.
 Max Marruffo S.

LA MUERTE DE UN HINCHA ES LA MUERTE DEL FUTBOL

Vista interior del palco donde ocurrieron los hechos.
Actos de barbarie no permiten ningún tipo de introducción, nos obligan ir al grano.
Lo ocurrido la noche del último sábado, en una de las tribunas del estadio Monumental de Ate, no es el primero sino uno de los tantos hechos asociados a esa monstruosa deformidad que medios de comunicación y nosotros, los ciudadanos, insistimos en llamar futbol peruano.
Aunque ya todos los detalles de la muerte de Walter Oyarce (lanzado de un palco al vacío), para este momento, hayan sido cubierto por diarios, noticieros radiales y televisivos, es necesario dejar sentado algunas cosas que nos permitan exigir a las autoridades policiales, del Ministerio Público y del Poder Judicial actúen con la seriedad y severidad necesaria.
Matar por motivos nimios o fútiles como el no compartir la afición por un determinado club (equipo) de futbol es delito de asesinato no de homicidio.
Muchos se preguntarán cuál es la diferencia.
Tanto el asesinato como el homicidio, constituyen delitos contra la vida, de acuerdo al Código Penal peruano.
Ambos delitos se materializan cuando una persona le quita la vida a otra, esto es, la mata.
La diferencia radica en los medios que se utilizan para cometer el hecho o los móviles (motivos) que nos llevaron a ello (además de la intención). La utilización de determinados medios y la existencia de ciertos móviles convierten al asesinato en un delito más grave, pasible de una sanción mayor. En cambio, en el homicido solo existe la intención de matar desprovista de todo aditamento.
Cuerpo de Walter Oyarce camino al hospital.
 Der. fotografía de la víctima.
El homicida quiere el hecho y nada más; el asesino lo quiere de cierta manera, con ciertos medios que lo hagan efectivo; el homicida puede aducir razones (aunque de ningún modo justificadas o exculpantes); el asesino mata por cualquier estupidez, el acto refleja su nulo respeto por la vida ajena, su impulso normal es liquidar, muestra de su perversidad. Esto es lo que se entiende como ferocidad o placer en la ley peruana.
El asesinato no tiene atenuantes.
La mayoría de casos de muerte criminal entre jóvenes y adolescentes en Lima tienen como móvil la pertenencia a barras de equipos de futbol rival. Jurídicamente, todos estos casos son asesinatos, que como lo hemos expresado representan un hecho de mayor gravedad y que refleja el desprecio por la vida ajena de parte de sus autores.
Sin embargo, cabe tener presente, que las víctimas de la violencia por parte de  las barras no son únicamente miembros de otras barras, sino también, transeúntes, pasajeros, comerciantes y cuanta persona ajena a estos delirios tiene la mala suerte de cruzárseles en el camino.
Resulta indignante que se disponga de gran cantidad de miembros de la Policía Nacional del Perú, así como de recursos, para que sirvan de escolta a estas hordas camino a los estadios que en realidad se han convertido, ya hace mucho, en circos romanos o campos de batalla, muy lejos de ser recintos donde se practique un deporte. Es como si las fuerzas del orden fueran destinadas a acompañar a delincuentes a cometer sus fechorías. No existe ninguna razón que permita justificar tales despliegues.

Nos corresponde a todos parar en seco algo que nosotros mismos hemos impulsado y apañado. Hemos permitido que la distorsión de un juego acapare las noticias relacionadas con otras prácticas que si les corresponde el calificativo de deportes. Se ignora a gente que en silencio conquista medallas, campeonatos por darle cobertura total. Somos adictos a las crónicas que dan cuenta de rivalidades personales o institucionales con el cuento de calentar el ambiente. No nos damos cuenta que con eso de alguna manera estamos dándoles razón de ser a esos criminales.
No debemos perder el instinto de protestar. No es justo que nuestros hijos, vayan a un espectáculo deportivo y nunca más los veamos regresar a casa. Exijamos a las autoridades cortar el cordón umbilical que une a estas hordas con los clubes; investigar el tipo de relación existente entre los jefes de esas pandillas con los directivos; que se prohiba el destinar un número de entradas para las barras.

En muchas ocaciones a quedado demostrado que los clubes han permitido a esos miserables tener alguna ingerencia en su vida institucional (como es el caso de cambios de entrenadores, rendimiento deportivo, etc.). Los clubes deben asumir de una vez por todas su responsabilidad, al fin de cuentas, el futbol para ellos representa un negocio. Nosotros, la comunidad, no tenemos obligación de ceder nuestras calles, nuestro patrimonio, nuestra integridad física para que les sirva de medio para expresar sus frustraciones. 
Max Marruffo S.

lunes, 29 de agosto de 2011

¿ME GUARDA LA COLA?

Filas hay en todas partes del mundo.
Hace muchísimos años, cuando era niño, pude leer en la revista Selecciones de Reader's Digest, un artículo que se refería a las filas o colas (como nosotros le llamamos aquí en Perú).
El autor, cuyo nombre no recuerdo, empezaba diciendo que para conocer la idiosincrasia de un país que se visita, basta formar una de ellas.
Creo que esa lectura marcó mi vida para siempre. Ahora, cuando irremediablemente tengo que hacer  cola para algo (casi todo en el Perú), me pongo a la defensiva. Y es que aquí, en una  cola sale a relucir toda nuestra falta de civismo.
Por ejemplo. Es común ver a personas en un supermercado, empujando un cochecito lleno de productos, ponerse en la cola de una caja rápida (donde se puede pagar una cantidad máxima de productos) y en donde cuelga un letrerito que dice: Solo canastillas. Algunas de estas personas, cuando el cajero o algún supervisor de la tienda les advierte del aviso, responden que no llevan  muchas cosas y el carrito sólo es por comodidad. Esta salida aparentemente sería razonable, si es que, el espacio de las cajas rápidas estuviera diseñado para permitir el paso de los coches, pero, no es así. Lo peor de todo es que, luego, lo abandonan justo por donde debemos pasar los demás.
Otro caso, y el más común es aquel, donde la persona que está delante de nosotros repentinamente nos pide que le guardemos la cola y se va, sea, a tomar asiento en algún lugar no muy lejano o a comprar algo que se había olvidado. A partir de ese momento, Usted se convierte en su centinela, en el responsable de la cola de ese simpático señor o señora. Lo más gracioso es, que siempre llega cuando nos toca ser atendidos. La variable extrema de esta situación se da cuando, el que le pide guardar la cola es la persona que está detrás suyo. En este caso, se entiende, debemos estar volteando a cada momento para poder cumplir con el mandato(*).
Es una suerte de ficción, esta, donde se reservan espacios físicos, que deben ser respetados sí o sí, independientemente de mi descuido, mi negligencia, falta de previsión o cansancio. Es mi cola y punto ¡yo estoy aquí! es el argumento final.
También, es el caso de la persona que recién llega a la cola y comienza a dar órdenes de avanzar o comienza a fustigar al cajero o cajera, sin respetar la tranquilidad o paz espiritual de los demás. O, el caso,  de la persona que sin conocernos voltea y nos quiere hacer parte de una conversación, a la que no estamos dispuestos o no esperábamos tener, sobre la situación y la corrupción en el país.
¿Se contravienen normas legales, ordenanzas municipales con estos comportamientos?
No, pero sí es falta de consideración para con los demás. Esos comportamientos dejan al descubierto esa vocación que tenemos de imponer nuestras reglas, de crear ficciones por sobre la razón, la cortesía y urbanidad.
Usted se ha preguntado el por qué de tantos conflictos sociales. Bueno una de las respuestas es esta. Comportamientos que podrían parecer inocuos, pero que generan un clima de tensión que va convirtiéndose en hechos mayores. Comportamientos que son el primer paso para acostumbrarnos a pasar por encima de los demás atendiendo sólo a nuestros intereses y comodidades.
(*) No es necesario creo, por salud mental, referirnos al caso de las personas que encuentran algún familiar o amigo en una cola.
Max Marruffo S.