Nuevamente el público de Lima se siente burlado en un espectáculo musical.
Digo nuevamente porque hace poco, cuestión de unas semanas, Britney Spears utilizó play back sin anuncio previo que permitiera al público decidir si valía o no la pena pagar por verla.
Respecto de esta presentación comenté por facebook que en algunos países con experiencia en este negocio de los mega conciertos la falta de profesionalismo de la artista habría tenido respuesta inmediata por parte de la autoridad competente, como recién ocurre ahora con el tema de Calle 13 que ha motivado las declaraciones de la Ministra de Cultura exigiendo (además de las disculpas al público) la realización de un concierto gratuito. Al parecer, lamentablemente, la conducta de la Spears se ha tomado como algo natural y válido.
Hoy, la polémica la suscita Calle 13, pero en este caso es necesario señalar, de acuerdo a la información que circula sobre el tema, que la responsabilidad la tiene de manera compartida, además de estos, la organización y el público asistente.
Se ha mencionado, sin desmentido alguno, que los artistas comunicaron oportunamente vía twitter que su salida de Venezuela se había postergado para las ocho de la noche del mismo día de la presentación aquí en Lima, lo que significa que era imposible que cumplan con salir al escenario a la hora programada (11 de la noche).
¿Tuvo la organización conocimiento de ese mensaje? ¿Se enteró el público de ello?
Los representantes de Calle 13 señalan que el organizador exigió que de todas maneras se presenten. Si así fue, esto -creo yo- origina la responsabilidad en la empresa. Es ella la que asume los riesgos ante el público consumidor, y es ella la que debe informar oportuna y adecuadamente de todos los detalles del evento que ha organizado para efectos que el consumidor decida si le satisface o no las condiciones.
Puede que sea razonable un retraso de una hora, en la medida que no implique una falta de respeto o profesionalismo del artista o banda (como fue el caso de Axl Rose vocalista de Guns N’ Roses) pero esperar cerca de cuatro horas, deja de serlo. El público estaría en su derecho de exigir la satisfacción correspondiente. De existir una norma que regule la organización de eventos musicales a fin de garantizar los derechos del público consumidor tal vez exigiría que, vencido un plazo prudencial sin que se inicie el espectáculo, el organizador debe o cancelar el evento (debiendo ejercer las acciones correspondientes contra los que resulten responsables) o devolver el dinero a quienes ya no quieran quedarse, si la naturaleza del espectáculo admite esta solución*.
Por otra parte, de acuerdo a las informaciones, el público esperó y luego descargó su malestar con los artistas generándose actos de violencia (física y verbal) por ambas partes. Lo correcto hubiera sido que quienes se sentían defraudados, burlados, engañados, se retiren y formulen su denuncia correspondiente a efectos que les sea devuelto su dinero. Claro esto es lo razonable en la medida que tengamos un Estado competente y expeditivo. Lamentablemente la poca credibilidad de su operatividad impide fácilmente se llegue a esta decisión y no se atine a hacer nada y finalmente, por no perder su dinero el consumidor se quede hasta que se le dé la regalada gana a la organización o al artista cumplir con su obligación.
No obstante, a mi entender, lo correcto es retirarse y exigir a través de la autoridad la devolución del dinero. Debe implementarse una ley que garantice este proceder pacífico con resultados satisfactorios.
Tratándose de una actividad (la de los mega conciertos), recién experimentada por nuestra sociedad y que encuentra respuesta entusiasta, debemos evitar que la sombra tenebrosa de la violencia se pose sobre ella como ya lo ha hecho en el futbol.
Más que de la autoridad, más que del organizador, depende del público que nuestro país no sea visto como uno donde cualquier hijo de vecino tenga la posibilidad de embolsicarse nuestro dinero a base de engaños o conductas poco profesionales. Debemos ser exigentes, como lo son ellos al momento de señalar el precio de las entradas y debemos saber comportarnos en pleno espectáculo. Que las bandas y artistas nos respeten no tan solo porque llenamos estadios sino porque queremos y posibilitamos un espectáculo de calidad y que lo mismo que entregan en otros países, lo entreguen aquí.
Y del mismo modo, debemos serlo también con el nacional. Así elevaremos su nivel de profesionalismo, pues eso es lo que se quiere, al final de cuentas, ver desplegado en el escenario.
(*) Por lo demás, la excusa dada por el líder de Calle 13, que se quedó para exigirles a los presidentes de América Latina se tenga en cuenta a Puerto Rico en sus reuniones, no es válida. Tenían un contrato que cumplir aquí y punto.
OTROSI DIGO:
También es bueno que el público peruano conozca algunas cosas referidas a los conciertos o giras musicales.
- Cuando se informa que la presentación corresponde a una gira de promoción de un nuevo trabajo musical (álbum) del artista o banda, no esperen que presenten sus números más conocidos o que toda velada se trate de ellos. En el concierto de Britney Spears, podía escuchar que gran parte del público le pedía una antigua, esto es, una canción conocida y que fuera éxito en su momento. También es bueno recordar lo que sucedió en la primera presentación de la banda Aerosmith el 2010.
- Cuando se informa que el concierto es acompañado de una orquesta sinfónica o con alguna característica técnica, por ejemplo, será una presentación acústica (umplugged), las canciones más conocidas no siempre van a sonar igual. Esto es importante debido a que, habiendo caído el mercado discográfico, la presentación en público es lo que genera ahora más ganancia para los artistas o bandas, por lo general tratan de a sonar igual que en el disco para mantener su status y así estamos acostumbrados a verlos actuar en los DVD’s. Si han decidido experimentar con su trabajo y realizar giras al respecto, el público sabe a lo que se atiene.
- Por último, y aquí recuerdo un caso de la época anterior a los mega conciertos.Una vez se publicitó la presentación de David Summer, vocalista de la banda española Los Hombres G, como la presentación de dicha banda y en realidad era él y una banda de apoyo. Esto fue un fraude, pero no tuve conocimiento de sanción alguna por parte de INDECOPI. Cuando se anuncia la llegada de un grupo conocido, es bueno, que la empresa, como los medios de comunicación, informen si se trata de toda la banda original o de uno o algunos de sus miembros con derecho al uso del nombre y de las canciones que la hicieron famosa. Hay casos que se tiene el permiso del uso del nombre pero no de cantar determinadas canciones, que pueden ser de las más esperadas.
MAX MARRUFFO S.
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