lunes, 26 de septiembre de 2011

MISERIA MORAL. LA MUERTE DE UN HINCHA ES LA MUERTE DEL FUTBOL (III)

Paola Vargas O.
Hoy aparece una nota en la que el padre de María Paola Vargas Ortiz, estudiante universitaria que muriera en manos de miembros de una barra de futbol el año 2009, atribuye a las autoridades incompetencia para librar a la sociedad de éste flagelo.
Señala, además, que, la condena al sujeto que empujó a su hija de un vehículo de transporte urbano en movimiento, Ronny Ramos Pérez (a) Bolón, no ha servido de escarmiento. Cree que luego de la muerte de Walter Oyarce, se pondrá paños fríos al problema y pronto será dejado en el olvido y las cosas seguirán igual en los estadios.
Yo relaciono estas declaraciones con el hecho que, como lo más natural del mundo, los medios informativos (prensa, radio y televisión) siguen comentando el encuentro entre los equipos de Alianza Lima y Universitario de Deportes del día sábado. El que se mencione en los artículos, notas y reportajes, que el cotejo terminó con un hecho lamentable no permite levantar la sospecha que tiene ése señor. Mañana la historia de Walter, como la de su hija, será una historia más, no el inicio de un cambio, sino, la continuación de lo mismo. Incluso ya se está hablando de posibles escenarios donde Universitario de Deportes pueda jugar un partido de un torneo internacional y los que les queda en el local.
No se aprecia, por parte de gente que está involucrada en el problema -aunque quieran sacar el cuerpo- actos de verdadera contrición. Todos lamentan pero inmediatamente pasan a culpar a los demás, nadie, hasta este momento ha aceptado culpa propia. Peligrosamente nos hemos acostumbrando en el Perú a este tipo de conductas inhumanas, de frialdad y desapego por el dolor ajeno. Y esto, no solo ocurre en los hechos violentos que nos da eso que llamamos futbol peruano, sino también, en la política ¿Cómo se habrán sentido los padres de los cinco miembros de la policía asesinados en lo que se recuerda como el Andahuaylazo, cuando quien fungía de Presidente de la República en ese entonces, luego, este año, por cálculo político avaló una candidatura por parte de quien quiso, con ese acto, defenestrarlo del poder que válidamente había obtenido en las urnas?
Walter Oyarce
¿Se ha puesto usted a pensar qué han sentido los padres de Paola y de Walter cuando en medio de su dolor, pudieron comprobar que la prensa y los clubes seguían en lo suyo como si nada hubiera ocurrido?
Considero que, esto no es otra cosa que el simple reflejo que como sociedad estamos padeciendo de un grave problema. En este Blog siempre pondremos énfasis en que para decirnos país desarrollado o viable, no es suficiente la mejora en los números de la economía. Mientras no seamos un pueblo acostumbrado a respetar normas, reglas, leyes, seguiremos siendo un país atrasado. Mientras no sepamos convivir, mientras no nos interese el bien del prójimo, de nada nos sirve ver cambios en nuestro entorno. Un grupo de modernos edificios, de carros del año, de artistas extranjeros, de smartphones de última generación, no nos hace un país que ha logrado salir de la miseria, puesto que ésta no solo es económica, sino también, moral y esto último aún abunda y está impregnada en nosotros, en nuestras raíces.
Un ejemplo palpable de esto, es que, luego de lo ocurrido, algunas personas se han apurado en advertir que los palcos son propiedad privada y por lo tanto no existe responsabilidad en la dirigencia del equipo que jugaba de local; que no existe responsabilidad en la Junta de Propietarios o administración de dichos palcos puesto que cada propietario es dueño y por lo tanto se hace responsable de lo que ocurra dentro de cada uno. Queda claro que no existe cultura adecuada para entender cómo se ejerce este tipo de propiedades. No existe cultura adecuada en la dirigencia de un club para saber cómo manejar, administrar un escenario con determinadas características.
El dinero no lo da ni hace todo, sin educación, sin cultura no se tiene nada en realidad. El asesinato de Walter Oyarce nos permite entender que aún no estamos para tener escenarios deportivos modernos, si el desorden y el caos es tan igual que en un potrero. Tener estadios con palco, según nuestra realidad, resulta aún una extravagancia.
OTROSI:
Se está diciendo que el descontrol al interior de la edificación que alberga los palcos del estadio Monumental es tal, que es posible que los propietarios, sus invitados o sus arrendatarios puedan ingresar licor, drogas, armas como lo más natural del mundo.
Se sabe que en los encuentros que se llevan a cabo en dicho estadio, suelen arrojarse objetos a la tribuna. Puedo decir que eso es cierto, aún cuando no se trata de un partido de futbol.
En mayo de éste año, asistí con mi familia a un concierto que se dio dentro del estadio, me ubiqué en la tribuna norte, parte alta y en medio de la presentación desde uno de los palcos de dicha tribuna se lanzó bengalas encendidas al público que estaba debajo. La tribuna, como el estadio, estaba al tope, por lo que pudo haberse ocasionado una tragedia descomunal.
Max Marruffo S.

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