Al parecer, las investigaciones respecto del asesinato de Walter Oyarce ya están encaminadas a la preparación de la denuncia fiscal ante el juez penal a fin que se inicie el proceso respectivo.
No vamos a hacer una crónica de dicho proceso, para ello están los medios de comunicación, sólo nos limitaremos a resaltar detalles que como ciudadanos no podemos dejar inadvertidos.
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Estadio Monumental |
Por consiguiente, ahora que la justicia se hará cargo, basta señalar que, además de quienes causaron la muerte de Oyarce, existen personas a las que se les puede responsabilizar civil y penalmente por conductas, vinculadas indirectamente a ese hecho. También cabe insistir que en el Perú no existe la cultura adecuada para el ejercicio del derecho de propiedad de estos bienes inmobiliarios, llamados palcos, dentro de estadios de futbol.
Hemos podido apreciar por los noticieros como, a medida que pasaban las horas, desde el crimen, hasta que aparecieron las imágenes de los posibles responsables, algunas personas han querido acomadarse efectos de salvar sus responsabilidades.
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Vista del terreno de juego desde un palco: Estadio Monumental |
Es el caso del Presidente de la Junta de Propietarios de los palcos que en una entrevista radial, el domingo por la tarde, responsabilizaba a cada uno de los propietarios de lo ocurrido la noche del sábado, para luego, mediante nuevas declaraciones y comunicados, al inicio de la semana, hacernos creer que se han hecho valer acuerdos y reglamentos internos y que en todo caso, no obstante, haberse contado con vigilancia privada, a ésta y a la policía se le presentó una situación difícil de controlar.
No pongo en duda que exista un reglamento interno (de los derechos y obligaciones de cada propietario de los palcos), mas lo cierto es que, el presidente de dicha junta no entiende que estamos ante un tipo de propiedad sui-generis que no está menos protegida que cualquier tipo de propiedad, pero cuyo ejercicio se debe adecuar en razón de la naturaleza a la que está destinado el bien. Un ejemplo absurdo si se quiere para explicar esto sería la propiedad vehicular. Esta, por las características de los automóviles y los posibles riesgos que su conducción implica se sujeta a normas y reglamentos de tránsito. Eso no quiere decir que se esté limitando o restringiendo el derecho de propiedad vehicular.
No es solo por los rasgos que representa la afición al futbol en nuestro país, asociada hace muchos años a la violencia dentro y fuera de los estadios, sino también, por el hecho que estamos ante edificaciones dentro de recintos que albergan a un gran número de personas que, la posesión de un placo, exige un control acorde con los peligros que la reunión de una multitud en un espectáculo deportivo puede provocar. El futbol, como la música generan pasiones, arrebatos, no podemos soslayarlo.
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| Gramado, tribunas y palcos: Estadio Nacional |
Lo que sucede, es que no se ha dado la legislación adecuada que regule el ejercicio de ésta clase de propiedad y de su posesión. El estadio Monumental ya no es el único recinto que cuenta con ellos, ahora el estadio nacional también, el estadio de Matute aunque con pocos. Se hace necesaria.
Además, ante la amenaza de su comisión o ante la ejecución de un delito, la fuerza pública cuenta con atribuciones que les impide ser imputados de violaciones al derecho de propiedad, lo que significa que el ejercicio del derecho de propiedad no es incompatible con la protección a determinados bienes jurídicos*.
No es cierto, que lo que ocurra dentro de cada uno de los palcos de un estadio es solo absoluta responsabilidad de cada uno de los propietarios y que por ello nada pueda hacer una junta o administración. Garantizar el normal uso de estos interesa a todos ellos puesto que conductas como la ocurrida el día sábado en el estadio Monumental pone en riesgo la vida, integridad física y patrimonio de los demás propietarios. No puede decir la junta que, el arrojar cualquier tipo de objeto para abajo, esto es, a la tribuna, es algo que solo vincula al propietario del palco.
Reiteramos, para no permitir este tipo de excusas, se hace necesaria una legislación referida al ejercicio del derecho de propiedad y posesión de los palcos.
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| Palco y tribuna. Estadio Monumental |
Por otro lado, los directivos del club que actuó como local en el partido de futbol del día sábado, no pueden decir que ellos sólo se responsabilizan por el espectáculo deportivo y en todo caso por la seguridad de las tribunas.
En este caso se quiere hacer creer que tribunas y palcos implican elementos independientes en cuanto al tema de seguridad y control.
Jurídicamente, de acuerdo a los contratos y técnicamente, de acuerdo a los planos, declaraciones de fábrica e independización, puede decirse que estadio y palcos implican propiedades diversas, pero en cuanto a la seguridad y control, es peligroso que se quiera aplicar una suerte de ficción legal.
A los palquistas y a los directivos del club cabe recordarles que todos son parte del evento y así, como un hincha de tribuna se hace responsable de sus actos cuando estos afectan a los demás; el dueño de un palco, su poseedor o arrendatario también. Hemos visto en las imágenes de televisión que hubo gresca dentro de los palcos, que de estos se arrojaban objetos a las tribunas, esas conductas afectan el mismo evento no a otra cosa o mejor dicho no ocurren en otro sitio. Y, como no ocurren en otro sitio la responsabilidad de los directivos del club es no haber actuado como corresponde y creo, que lo mejor era haber pedido se detenga el juego si la situación no permitía su continuación. De acuerdo a todo lo conocido, mucho antes de la muerte de Walter Oyarce (último minuto del partido), ya se venían dando problemas en los palcos.
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| Momentos en que Walter Oyarce, aún con vida, es trasladado a una ambulancia. Se puede apreciar como la policía, con sus escudos, protegían su cuerpo de los objetos que eran lanzados desde los palcos |
Si como directivo, ahora, me defiendo diciendo que los palcos son problema de sus propietarios, por lo mismo, en el momento de los problemas, debería evitar que por lo ocurrido ahí, luego se me quiera responsabilizar a mí. Si no hay cultura del ejercicio del derecho de propiedad de un palco, tampoco lo hay respecto del ejercicio del derecho de propiedad de un estadio como el Monumental.
Para terminar, ayer por la mañana un funcionario, aparentemente de la empresa Gremco (hasta hoy queda poco claro qué tiene que ver Gremco con el Monumental) dijo que no se había registrado imágenes de los hechos dados en los palcos de la tribuna sur, en especial del palco 130-C; para que en la noche, en un programa del mundo del espectáculo, se difundan imágenes tomadas por las cámaras de seguridad en el momento de los hechos. Estas imágenes, sin embargo, al parecer (no queremos ser categóricos puesto que no ha sido propalada dentro de las investigaciones fiscales policiales) no registraron el momento mismo en que cae Walter Oyarce. Lo que se ha visto es que de un momento a otro, luego de enfocar a personas pasando de un palco a otro y de enfocar peleas entre personas el interior, las imágenes presentan la parte baja cuando Oyarce aparentemente ya había caído.
Si se ha dado la manipulación de las imágenes esto constituye delito independiente del asesinato, y es un delito contra la administración de justicia. No se trata de una complicidad ya que la complicidad solo existe cuando se está ejecutando un delito y una persona ayuda a que ese delito se cometa. El que manipula las imágenes para que no se pueda descubrir al autor de un hecho realiza una conducta independiente de ese hecho y eso se denomina encubrimiento real.
POR LO EXPUESTO:
Muy seguro, que mañana y los siguientes días se irán conociendo más cosas, se seguirá discutiendo quiénes tienen una responsabilidad civil y hasta moral en esta tragedia. Lo que nosotros, la sociedad, no debemos permitir es que este hecho no sirva de nada y nada cambie. No debemos confundirnos tampoco en dónde apuntar. Es cierto, el futbol, como juego o deporte, no es el problema. El problema es todo aquello que se está permitiendo existir alrededor de él. Debemos exigir el estudio, análisis de las causas de una afición inexplicable a un deporte que en resultados no logra nada. No debemos aceptar o manifestar nuestra conformidad con soluciones emotivas que solo buscan calmarnos el susto hasta que se nos pase. Cuidado que, terminar con el campeonato o disponer que los partidos se jueguen a puertas cerradas sin la presencia de público implica dejar a los salvajes gruñendo afuera liberando su frustración con gente y patrimonio inocente. Recordémosle a la autoridad que la violencia de las barras o de gente que se dice aficionada a un equipo de futbol se da no solo dentro de los estadios en donde se juega, por lo general, solo sábados y domingos, sino también, en las calles el resto de los días dejando muertos y heridos.
En estas imagenes se puede apreciar, una pelea, al parecer entre hinchas de un mismo equipo. Si ponemos atención, veremos como un padre de familia protege a sus pequeños hijos, puesto que se encontraron en medio de ella. Al final, se puede ver la banderola que fue el motivo por el que, al parecer, fue atacado Walter Oyarce.
Lo ocurrido el día sábado 24 setiembre no ha sido el único hecho de violencia entre miembros de barras rivales. Estas son imágenes de un hecho acontecido en mayo del año pasado.
(*) Artículo 70° Constitución: El derecho de propiedad es inviolable. El Estado lo garantiza. Se jerce en armonía con el bien común y dentro de los límites de ley…





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