jueves, 25 de agosto de 2011

LA NOTICIA COMO PRODUCTO DE PRIMERA NECESIDAD

Estamos en una época en que vivir informado se hace una necesidad. La noticia (dada en la prensa escrita, radial, televisada, o a través de la red) se ha convertido entonces en un producto de primera necesidad.
Y como tal, la noticia ahora depende de quien la comercia, puesto que la noticia no es gratuita. Usted paga por ella, aunque sea de la manera más indirecta que no le permite percatarse de ello.
Así como somos un país con un pasado de especulación  y acaparamiento en los productos de primera necesidad, también somos un país, que está acostumbrado que se adultere lo que compramos, o se nos dé un peso inexacto al que pagamos.
Toda conducta que se aproveche de la necesidad del público por adquirir productos básicos es miserable.
La noticia no está libre de ello. Al igual que el arroz (en una época felizmente superada) también puede ser escondida. Al igual que el aceite vegetal o las especias, puede ser adulterada. O como en la caso de todo lo que se vende por peso puede ser dada sin ser exacta.
El resultado es que somos una sociedad que no conoce la realidad de las cosas y, en todo caso, si lo hace, es a medias o de forma distorsionada. Resultado, una intoxicación moral, espiritual e intelectual.
Hay una diferencia entre el comerciante que ofrece y vende limones, camotes o zapallo, con el que vende noticias. El primero solo espera que lleguen a adquirirle sus productos puesto que estos de por sí se venden solos (salvo alguna publicidad en la rebaja de su valor); en cambio, el segundo, crea la necesidad, fomenta el interés, causa la ansiedad.
El amarillismo periodístico va por ahí. Crea historias falsas, o en todo caso da historias reales pero a medias, distorsionadas, que es como si nos vendieran un pan francés partido por la mitad o inflado con Bromato. No llena.
Perú 21, es ahora un comerciante inescrupuloso de la noticia que vende.
Dicho diario en las últimas semanas, al igual que otros, se montó al tema de la persecución del delito (con el nombre de seguridad ciudadana), con la misma actitud alarmista de quienes suelen tratar el tema, pero ahora, desvanecido el humo o polvareda levantada, procede como lo hacen los medios inescrupulosos: trata la noticia de un delito exaltando los aspectos putrefactos del mismo, pero en lugar de buscar la verdad o la luz al final del túnel, explota la animadversión hacia una persona (mujer) que por sus propias contradicciones se la ha ganado. A Perú 21 no le interesa la verdad o la solución de tan espinoso asunto.
Resultado final, venta de sus ejemplares, aunque la noticia bomba es sólo un bluf.
¿Cree Usted, que los medios se interesan en el problema de la delincuencia en realidad?
Si un día dejara de haber delito (imaginariamente), es el día en que la prensa escrita tendrá que cerrar por baja de sus ingresos.
Max Marruffo S.

No hay comentarios:

Publicar un comentario