“UNASUR es el
legado
de nuestro Comandante
Hugo Chávez…”
Nicolás Maduro
Horas antes de viajar a Lima
Lo ocurrido en Lima - Perú las últimas horas del día
jueves 18 de abril de 2013, debe ser motivo de profundas reflexiones acerca del
futuro de la democracia en América del Sur.
Para los peruanos debe ser, a la vez, motivo de recelo
respecto de quién nos gobierna, del grupo parlamentario oficialista y de toda
la clase política en general.
Cerca de la medianoche, los presidentes de Argentina,
Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Uruguay y el representante oficial de Ecuador
se reunieron en Palacio de Gobierno a efecto, según ellos, de evaluar la
situación originada por el irregular proceso electoral llevado a cabo el
domingo 14 de abril último en Venezuela. Decimos “según ellos” puesto que horas
antes, cuando aún no caía la tarde, el canciller argentino había dado a conocer
a la prensa que el motivo de la reunión, en realidad, era respaldar los
resultados proclamados por el organismo electoral de aquel país que dio por
vencedor a Nicolás Maduro.
El solo hecho que varios de aquellos presidentes sean
abiertamente admiradores del proceso
democrático bolivariano y del fenecido Hugo
Chávez no dejaba duda alguna de la verdadera razón de esa reunión, por lo
que el dato dado por el funcionario argentino resultaba sobrentendido. Pero, lo
expresado por el dudoso nuevo
presidente de la República Bolivariana de Venezuela constituyó un verdadero
desplante para cada uno de los ciudadanos de La Patria Grande: América.
Nuestra América sigue en situación de secuestrada; a
la vista de sus habitantes, sigue desaparecida, no habida.
El apego, la fascinación o atracción irresistible que
genera el chavismo y la imagen de Hugo Chávez en la mayoría de todos estos
mandatarios es tal que la realidad que ven otros, para ellos, solo son
mentiras, calumnias, manotazos de ahogado de una derecha reaccionaria, de
elementos provocadores, de enemigos de la verdadera democracia.
Amenazar a los empleados públicos con sanciones o
despidos para que como ciudadanos voten a favor de un determinado candidato no
tiene importancia. Inclinar el piso a favor de un determinado candidato, en el
sentido que su campaña electoral pueda ser objeto de cobertura total en los
medios de comunicación, mientras que al “otro” se le dé con las justas unos
cuantos minutos no es antidemocrático. Que el rostro de un determinado
candidato se reproduzca cerca de quince veces en la cédula electoral, mientras
que el del “otro” una sola vez en una de las esquinas de la misma es una
cuestión técnica. Que esté probado que el día de las elecciones agentes
vinculados con grupos chavistas “acompañen” a los electores a la cámara secreta
para decirles “cómo votar” es una pillada propia de nuestro folclore
latinoamericano, es una pequeñez que no afecta la validez del proceso. Tener
capturados los demás poderes del Estado y sometidos a los órganos encargados de controlar la regularidad de las
elecciones no es motivo válido para sospechar de cómo terminará la historia,
solo son detalles sin importancia. Nicolás
Maduro ganó limpiamente y, en consecuencia, es deber de los miembros de
UNASUR -ese cuento que según el propio sometido a sospecha proclama como un
legado de su padre político- declararlo justo vencedor y hacer un llamado al
“otro” contendiente a que acepte el resultado impoluto ¡Qué carajo se habrá creído!
Lo curioso es que todos esos presidentes fueron
electos en procesos democráticos, procesos de los que hubieran impugnado sus
resultados si a ellos les hubieran aplicado los mismos ajustes que le aplicaron a Henrique
Capriles. Hubieran ido corriendo y lloriqueando a cualquier organismo
internacional pidiendo la cabeza de los tramposos y abusadores.
Cuando Alberto Fujimori quiso reelegirse por tercera
vez, fue puesto contra la pared y la presión fue tal que su nuevo tercer
mandato hiso agua en pocas semanas, dándose un escarmiento a aquellos que no
creen en la democracia y quieren perennizarse en el poder ¡pué!. Pero, por arte de magia luego que Hugo Chávez hiso de la reelección un hobby personal, otros
mandatarios olvidaron lo ocurrido en el Perú y ellos también se reeligieron.
Argentina, Bolivia y Ecuador son un ejemplo de ello. Chávez les demostró que la reelección no es antidemocrática. En el
Perú es bastante probable que el asco a la reelección también desaparezca para
convertir nuestro país en una suerte de reinado familiar.
Lo ocurrido en la negra
noche del jueves 18 de abril en Lima es una advertencia que, para este
nuevo milenio, este nuevo siglo, la sombra de las dictaduras y tiranías en
América del Sur no ha desparecido y sigue siendo un mal latente. No nos
engañemos con la situación económica que gozan algunos países de la región. La
dictadura en América del Sur siempre ha sido una tendencia depravada de nuestra
clase política y poco tiene que ver el tema económico.
Señores de UNASUR, ustedes pueden usufructuar del
poder y hacer tropelía y media con él, pero eso no implica que nos arrastran
con ustedes. Mala idea de habérselo entregado, pero el voto no implica la
entrega de conciencia y derecho a la libertad. Aún cuando quieran desaparecer
todo mecanismo de revocación o vacancia, el pueblo siempre tendrá derecho de
insurgir. El respaldo a los resultados del proceso electoral venezolano los
obliga solo a ustedes no al pueblo americano que proviene de buena madre.
Nota
al pié
Lo que me pregunto y no logro entender es cómo puede
ser posible que Argentina, a través de su presidenta, respalde una dictadura
-¡que cojones no es otra cosa!-. ¿Se olvida acaso que en la década de los 70’s
fue víctima de la más despiadada de todas las dictaduras existentes en la
región?
Una juventud, una generación entera, amante de la
música y el arte, fue sometida a la más brutal persecución, vejámenes y
procedimientos de tortura que nos podamos imaginar aún hoy en día. La
desaparecieron.
Cómo es posible que el periodista argentino Guillermo Giacosa, radicado desde hace
muchos años en el Perú, a través de su columna periodísticas en el diario Perú 21 avale y defiendan el proceso
chavista.
¿Es que acaso han descubierto que las dictaduras de
derecha son malas, pero las de izquierda sí son buenas?
Me resulta extraña la presencia de Chile, cuya
juventud setentera también pasó por la misma experiencia argentina. Chile
refleja en su escudo la Estrella
Solitaria ¿Qué temor hay entonces de mantenerse aislado y distanciado del
problema, si con ello se convierte en baluarte de la desdichada democracia?
Argentina, Chile y los demás países, al respaldar la
dudosa elección de Nicolás Maduro no
viabilizan la paz en Venezuela, abandonan a ese pueblo a su suerte.
El que a espaldas de los demás mandatarios, algunos
digan que lo hecho en Lima tiene como finalidad que Nicolás Maduro cargue él sólo con la responsabilidad de lo que
ocurra con su país, es el ejemplo exacto de lo que Pilatos hiso con el Cristo.
TEMAS DE REFLEXIÓN PARA LOS PERUANOS
La noche del jueves 18 de abril, el Congreso de la
República se debatió la autorización de salida del país del presidente Ollanta Humala a fin que asista a la
asunción de mando de Nicolás Maduro.
El resultado final favoreció la presencia de Humala en Caracas.
Si bien es cierto que la asistencia de presidentes a
la asunción de mando de un colega es una tradición democrática que expresa un
respaldo a su futura gestión, hoy en día, debe motivar ciertas dudas.
A Ollanta
Humala siempre se le ha atribuido ser admirador del proceso chavista, pero
una vez que asumió la presidencia sus actos posteriores aparentemente han
demostrado que en él primó la razón y no la inclinación. Sin embrago, sus
declaraciones con ocasión de los funerales de Hugo Chávez despertaron nuevamente algunas dudas. Si a ello
agregamos ciertas movidas que claramente indican un afán de reelección
indirecto y soterrado; un sorpresivo afán que el Estado nuevamente participe de la
gestión de Empresas como REPSOL, no impide creer que tal vez las ligas que
sujetaban la careta en sus orejas, han comenzado a ceder y permiten nuevamente ver
su verdadero rostro.
De hecho él sabe que la actitud asumida por su
gobierno motivará algunas dudas en nuestros socios comerciales y en cuantos
tengan interés en invertir aquí. Él sabe, que el índice de su popularidad ha de
pasarle la factura y con ello, anticipadamente, mina el claro afán de su
cónyuge en postular a la presidencia. Pero no olvidemos que a los dictadores y
tiranos nada los persuade y nada les interesa.
Lo hecho por los legisladores oficialistas la noche
del jueves en el Congreso no debe ser desvinculado de los afanes, sentimientos
y pensamientos del mandatario.
En contra de la letra expresa de la Constitución, con
el propósito de viabilizar la partida de Humala
a Caracas y que forme parte del circo montado por Maduro y compañía, quisieron que la resolución legislativa que
autorizaba el viaje entre en vigencia inmediata (léase: en el día).
Como es sabido, hoy viernes 19 de abril, Nicolás Maduro asumirá la presidencia
de la República Bolivariana de Venezuela. Si a Humala se le hubiera
otorgado el permiso de salid la madrugada del mismo viernes, la resolución
legislativa, por mandato de la constitución hubiera entrado en vigencia el día
sábado, cuando todo estaría consumado. Si se otorgaba el día jueves muy entrada
la noche, el problema era: cómo cumplir
la formalidad de la publicación.
Según el artículo 109° de la Constitución peruana,
toda norma entre en vigencia y por tanto es obligatoria “…el día siguiente de su
publicación en el diario oficial, salvo disposición contraria de la misma ley
que posterga su vigencia en todo o en parte”.
El diario oficial o gaceta oficial del estado Peruano
es el diario “El Peruano”, que día a día publica toda la legislación dada
el día anterior en un cuadernillo.
De acuerdo al artículo de la Constitución, mientras no
se publique una norma, no hay posibilidad de que tenga vigencia y sea
obligatoria. Esa vigencia no puede darse el mismo día de la publicación puesto
que la colectividad no tendría oportunidad de conocerla o en todo caso de
internalizarla. Cómo mínimo, debe pasar un día, como máximo, su vigencia puede
ser postergada (ojo: hacia adelante) si así lo expresa la misma norma.
La bancada oficialista propuso que la resolución
legislativa entre en vigencia el mismo día jueves para viabilizar el viaje del
presidente, intención abiertamente contraria a la Constitución ¿Cómo entonces
se ha dado la posibilidad que Ollanta
Humala viaje?
Muy fácil, la resolución legislativa fue publicada en
una separata especial de “El Peruano” entre gallos y medianoche,
no se sabe en qué cantidad y quiénes han podido tomar conocimiento de ella. Es
bastante probable que se halla impreso unas cuantas en una impresora cualquiera
y haya sido de conocimiento de unos pocos funcionarios.
Esta actitud del oficialismo en el Congreso no debe
pasar desapercibida: es la forma como las dictaduras suelen actuar. Es la forma
como el chavismo gobierna en Venezuela. Unos días antes, el presidente del parlamento venezolano decidió no darle el uso de la palabra a ningún congresista que no reconozca los resultados de las elecciones del día 14; ha destituido de la presidencia de comisiones a todos los parlamentarios opositores.
¿Nuestro congreso se contagiará de esas actitudes "democráticas"?
¿Nuestro congreso se contagiará de esas actitudes "democráticas"?
Quizás debemos agradecer al altísimo que la situación
en Venezuela haya sido motivo para poder ver debajo de las máscaras.
Quizás debemos agradecer, también, que ese hecho nos
permite constatar, confirmar la calaña de ciertos políticos peruanos como el
caso de Alejandro Toledo, gobernante
que sufrió los embates golpistas de Ollanta
y Antauro Humala (hoy en la
cárcel por delito de homicidio calificado), pero que, con el propósito de
obtener algún beneficio político, no dudo, no tuvo asco, de apoyar la
candidatura y hoy ser aliado de su -antes- enemigo político: Ollanta Humala.
Alejandro
Toledo no solo es un personaje abyecto por esa antinatural componenda política,
sino, porque mide los mismos hechos históricos con varas distintas.
Cuando Alberto
Fujimori logró su reelección mediante una votación fraudulenta dejándolo a
él fuera de la presidencia, organizó la histórica marcha de los cuatro suyos,
movilizando gente de todos los confines de la república, congregando a todas
las fuerzas políticas en la capital de la república como forma de manifestar el
rechazo a la dictadura y al fraude electoral. Originó la costumbre en el Perú
del lavado
de la bandera, como forma de expresar el agravio a la democracia.
Hoy, sale con el cuento que el viajar a la asunción de
mando de Nicolás Maduro es una
cuestión que solo le compete al Presidente de la República.
Tal vez, al igual que la presidenta argentina, Toledo haya descubierto que las
dictaduras y tiranías son malas cuando los defenestran a ellos del poder, pero
no cuando joden a otros.
La forma como se ha conducido Ollanta Humala parece demostrar que lo suyo no era solo un
sentimiento afín con Hugo Chávez
sino con el sistema chavista. Muerto Chávez
ya no tendría porque seguir simpatizando con lo que ocurre en Venezuela. Maduro no es Chávez. La actitud de Humala
evidencia una deuda con el chavismo, un encadenamiento, que parece no
importarle ocultar. A Toledo, otro
Pilatos de América, la actitud de Humala
no le importa mientras siga teniendo algún beneficio como perro al lado de la
mesa.
MAX
MARRUFFO S.







